|
|
TANTRA, AMOR
Y SEXO
El
corazón del sexo tántrico
by Diana
Richardson
Capítulo
5
|
 |
Penetración de la
propia inocencia: las claves del amor
De acuerdo con las
pautas del sexo convencional, podemos comparar nuestro cuerpo con una flor
cuyos pétalos se extienden hacia fuera, hacia el mundo exterior. Al
igual que en el símil, la energía realiza fundamentalmente un
movimiento centrífugo al desplazarse desde el centro hacia la
periferia.
Aplicándolo a las relaciones sexuales, podríamos decir que cada
uno de nosotros nos proyectamos hacia nuestra pareja.
Aprendiendo a vivir
a través del cuerpo
En el tantra la
proyección de la flor se invierte: los pétalos son arrastrados
hacia el centro para reinsertarse en él; es decir, como si estuviesen
retornando de nuevo al capullo. En este caso, la energía se proyecta
principalmente hacia nuestro propio centro.
Las claves del amor encuentran su camino hacia nuestro interior para
proyectarse sobre nosotros, sobre ese espacio interno que conscientemente hemos
creado y expandido.
Las claves del amor nos ayudan a interiorizar nuestra atención, a
trasladarla de la periferia al centro, acción que nos permite formar un
estado de conciencia dentro del cuerpo.
Si conseguimos que la consciencia arraigue en el cuerpo, y si utilizamos
éste como punto de referencia constante, estaremos en disposición
de permanecer cada vez más en el ´momento presente´.
De hecho, el cuerpo es la ánica cosa que existe en el ´momento
presente´; por tanto, si aprendemos a vivir a través del cuerpo
aumentarán nuestra posibilidades de ser felices. Esto hará que
nos olvidemos de una mente embarullada, torturada y voluble para poner nuestros
ojos en el simple y bienaventurado placer de la carne.
La polaridad, el principio fundamental del tantra referido a la facultad de los
genitales de crear energía por sí mismos, comienza a emerger por
sí sola cuando hacemos el amor de una manera consciente y, en
particular, si además de consciente lo hacemos consecuentemente. Tomando
como base la información acerca de la polaridad y la importancia que
tiene el hecho de enlazar los polos positivos (acción que puede
considerarse como la clave del amor fundamental), las claves del amor
harán del cuerpo un vehículo, un ancla y un puente que nos
mantendrán sujetos al ´presente´ sexual.
Las claves del amor nos guiarán hasta varias partes del cuerpo que
abrirán sus puertas de par en par para estar ´aquí y
ahora´ en el ´momento presente´.
Estas claves del amor me ayudaron en miles de ocasiones; a medida que iba
recurriendo a ellas, iba siendo poco a poco capaz de centrar mi estado de
conciencia dentro de mi propio cuerpo y, por tanto, recobrar la confianza en
mí misma.
Como consecuencia de la introducción de la consciencia en el acto
sexual, las antiguas heridas sexuales cicatrizaron rápidamente en mi
cuerpo, la energía reprimida fue liberada y fui capaz de cambiar a una
frecuencia más alta. Durante mi estancia en la India introduje las
claves del amor en un grupo experimental integrado por personas occidentales;
pues bien, no pude menos que quedarme atónita ante los rápidos y
espectaculares resultados.
Me era posible ver cómo el amor estaba en el aire y de qué modo
chispeaba en los ojos de hombres y mujeres.
Lo que a mí me había costado varios años arreglar y
desenmarañar les estaba ocurriendo a otras personas, ante mis ojos, en
tan sólo un puñado de días. Era un verdadero milagro. Esto
fue reconfortante para mí porque confirmaba que nuestros cuerpos
responden instintivamente de forma similar.
Trabajando desde entonces con parejas, llegué a la conclusión de
que ya sean éstas adolescentes o gente muy mayor, o estén juntas
sólo una noche o durante treinta años, la respuesta siempre es la
misma. El amor florece con la consciencia.
Sin embargo, debemos subrayar que establecer ´el presente´ mediante
las claves del amor, y en el cuerpo, es un proceso constante.
En realidad nunca termina.
Aunque pueda haber al principio una inmediata sensación que nos llene de
encanto y deleite, así como una forma más relajada de abordar el
sexo, lo cierto es que se requiere tiempo para que el ´presente´
sexual arraigue firmemente en el cuerpo.
No podemos esperar que después de estar funcionando durante varias
décadas de una forma, centrados en la fantasía o en la recompensa
sexual del orgasmo, de buenas a primeras empecemos a funcionar a plena
satisfacción de otra manera completamente distinta.
Renuncia a los
antiguos patrones
Como pareja, es muy
importante tener presente que cambiar nuestra forma de hacer el amor es un
arte, un viaje, y no un asunto que se resuelva instantáneamente.
Es un viaje que se hace en pequeñas etapas, en algunas de las cuales se
pueden producir grandes efectos.
No obstante, cuanto más experimentéis con las claves del amor
más podréis practicar la acción de renunciar a vuestros
pasados y arraigados patrones sexuales, pasando así a ser conscientes de
lo que está sucediendo en el ´momento presente´.
Es un práctica que consiste en volver al cuerpo una y otra vez.
Algunas veces lo conseguiréis y otras no. A veces os sentiréis
atrapados por el deseo del orgasmo, en cuyo caso yo os ruego que sigáis
y que lo disfrutéis en toda su intensidad y extensión. Pero
incluso de cosas así se puede sacar algán beneficio, ya que lo
que tenéis que hacer en estas ocasiones es tener conciencia de que esto
es lo que está sucediendo y que sucede porque así lo
habéis decidido. Esto es en sí un gran paso puesto que incorpora
el estado de conciencia al proceso en el que estamos involucrados, permitiendo,
cuando seamos capaces de permanecer ´presentes´ durante el coito sin
ganas de ´hacer´y sí felices de ´estar´, que con la
práctica el cuerpo recupere su inherente sensibilidad y consciencia.
Las claves del amor fortalecerán vuestra compenetración como
pareja y una nueva intimidad crecerá entre vosotros. Será algo
parecido a desarrollar un nuevo lenguaje o a establecer nuevos cimientos para
el amor. El estado de conciencia, estimulado por las claves del amor, os
permitirá relajaros y tener más tiempo para centraros en lo que
está sucediendo en el interior de vuestro cuerpo, en particular entre el
pene y la vagina.
Cuando se incrementa la sensibilidad de los genitales y la polaridad se
convierte gradualmente en algo establecido, los polos positivos y negativos
comienzan a responder entre sí vibrando de manera esplendorosa.
El sexo retorna de por sí al cuerpo y rompe todos sus vínculos
con la mente.
Tomaos vuestro
tiempo para crear un estado de tranquilidad
Pero lo anterior no es
algo que suceda inmediatamente. Cuando se aborda una nueva forma de
sensibilizar los genitales, puede que al principio resulte difícil
sentir algo. Incluso el simple hecho de intentarlo puede suponer un cierto
sacrificio y además sin sentir nada. Hasta estos momentos siempre hemos
dependido en nuestras relaciones sexuales de una gran cantidad de movimientos y
fricciones, pero ahora lo que buscamos es la sensibilidad que se encuentra
debajo de estas sensaciones superficiales.
Vuestros cuerpos van a entrar en contacto a través de una capa
más fina y van a tener una relación más vibrante e
intensa; una relación más satisfactoria, en definitiva. Y aunque
no perderéis nunca vuestra capacidad para excitaros, iréis
más allá, es decir, traspasaréis la intensa y arrebatadora
naturaleza inicial de esta excitación. Es casi como si os sumergierais
por debajo de ella.
Debéis ralentizaros en cuerpo y mente para crear un estado de
tranquilidad que os haga sentir algo tan sutil que es probable que no lo
hayáis experimentado antes.
Desarrollar un grado de sensibilidad como éste requiere tiempo y
empeño, si bien es algo que vale la pena. Cuando comencéis a
utilizar las claves del amor, os sentiréis desilusionados, vulnerables y
quizá poco convencidos.
Esto es natural porque estáis penetrando vuestra propia inocencia. Es
como si estuvieseis retornando a un estado de inocencia infantil, curioso y
juguetón; es como si os dispusieseis a hacer el amor por vez primera. Se
trata de un nuevo paisaje con distintos colores.
Si os sentís incómodos, embarazosos o un poco ridículos,
tenéis permiso para reíros. Han sido muchas las veces que yo
misma he tenido un incontrolable ataque de risa, sintiéndome luego mucho
más repuesta y relajada. Si os sentís tristes, no
contengáis las lágrimas, dejad que fluyan libremente y mostraos
además agradecidos por ellas.
La risa y las lágrimas son un alivio para las tensiones internas
contenidas; por tanto, si las utilizáis para liberar dichas tensiones os
relajaréis y llegaréis a un estrato más profundo y
auténtico de vosotros mismos, lo que es un prerrequisito para unas
relaciones sexuales íntimas y satisfactorias. Dejemos, pues, que esta
sea una modalidad de juego donde somos sinceros pero no serios.
Y entre estos dos comportamientos hay todo un mundo. La sinceridad proviene del
corazón, mientras que la seriedad es un producto de la mente.
A la sinceridad le gusta experimentar y aprender, no así a la seriedad
que le encantan las recetas infalibles.
Ir por ahí jugando con las claves del amor es algo parecido a pelar una
cebolla; siempre hay otra capa que tenemos que penetrar o separar, otro paso
hacia dentro para llegar a la gloria de la relajación del cuerpo.
Cuando seáis capaces de estar cómodos con vuestra pareja y de
experimentar juntos las cuestiones sexuales con un talante desenfadado,
voluntarioso y comprometido, sin duda alguna advertiréis cómo el
amor os invade hasta vuestras más recónditas profundidades.
Al final comprobaréis que podéis crear amor a través de
vuestra consciencia, que el amor está en vuestras propias manos y que no
es un viento impetuoso que pasa a través y por encima de vosotros
escapando a vuestro consciente control.
Indagar y
experimentar
Para experimentar en
materia de sexo hay que tener un espíritu amoroso y adoptar una nueva
actitud. Como pareja, debemos ser lo suficientemente curiosos como para poner
en entredicho nuestras habituales tendencias en el juego del amor, lo cual
significa que probablemente tendríamos que renunciar a cosas con las que
hasta ese momento habíamos disfrutado extraordinariamente.
Puesto que para la mayoría de nosotros el sexo se ha convertido en una
experiencia relativamente mecánica con un objetivo principal que es la
consecución del orgasmo por encima de todo (tanto es así, que la
gente admite con frecuencia que la excitación que este objetivo produce
tiene mucho que ver con la adicción), necesitamos apoyarnos los unos a
los otros con objeto de romper, o dejar a un lado, los aspectos
mecánicos o manufacturados del sexo. Ahora bien, si seguimos centrados
en las usuales golosinas del sexo y en las cosas a las que vamos a renunciar,
será difícil que nos demos cuenta de qué es lo que salimos
ganando.
Casi siempre hay una diferencia entre lo que damos y lo que recibimos; de
ahí que precisemos paciencia y voluntad para abandonar los viejos
métodos y prepararnos con espíritu deportivo y honesto para
adoptar los nuevos.
Una mentalidad investigadora y de aceptación de lo inesperado, unida a
unas actitudes similares en ambos miembros de la pareja, harán mucho
más fácil la cooperación incondicional entre ellos y el
descubrimiento de nuevas sensaciones. Por ejemplo: en medio de la fase de
ebullición sexual y excitación de la pareja, podría ser
prometedor que permaneciesen abiertos a la experimentación.
Suponte que de repente sintieras la irresistible urgencia de llegar al orgasmo
y que en esos momentos nada te pareciese más importante. Sin embargo, si
tu pareja te ayudara a volver al ´ahora´, tus posibilidades de
relajamiento se incrementarían y también las de dar ese enorme
paso que entraña el acallar una apremiante necesidad; si lo
consiguierais, el misterio del sexo empezaría a desvelarse ante vuestros
ojos. En este sentido, es esencial el apoyo y la vigilancia de tu pareja a fin
de que crezcáis en amor y aportéis claridad a la experiencia
sexual. Cuando las parejas hacen el amor apoyadas en un espíritu de
cooperación, sus componentes se ayudan entre sí y se
enseñan y aprenden tanto entre ellos como a través de ellos.
Juntos descubren el camino de la relajación en la práctica del
sexo.
Solo no es posible hacerlo. Cuando uno de los integrantes de la pareja pone una
y otra vez trabas a los esfuerzos del otro, dejar a un lado los aspectos
sexuales inconscientes es tarea punto menos que imposible. Si no existe
voluntad mutua será harto difícil explorar nuevos territorios.
Desde el mismo comienzo debe haber una actitud exenta de divismo, de humilde
reconocimiento de que ninguno de vosotros, aunque probablemente lo
hayáis hecho miles de veces, sabe realmente mucho acerca de cómo
hacer el amor.
Una mujer que acudió a mi consulta empezó diciéndome que
había hecho el amor con su pareja por lo menos tres mil quinientas
veces, pero siempre de la misma forma. Fue a verme por si era posible hacerlo
de alguna otra manera. Cuando uno de los miembros de la pareja no está
dispuesto a explorar nuevos territorios para no hacer dejación de
antiguos patrones sexuales, se produce una situación de conformismo
dogmático e inmovilista.
Si creéis que sabéis todo lo que hay que saber sobre el coito y
que estáis al cabo de la calle de cómo funciona la misteriosa
energía sexual, no estáis dejando hueco alguno para otras
experiencias posiblemente más refinadas y duraderas.
En lugar de esto, tenéis que estar dispuestos a reconocer todos vuestros
sentimientos y a exponer vuestras inseguridades y temores con respecto al sexo.
Si dogmáticamente dais como buena vuestra forma de pensar, no
llegaréis nunca a daros cuenta de lo que es un potencial
orgásmico más alto.
Desterrad de vuestro
dormitorio todas las reglas
Debemos recordar que no
hay en absoluto reglas sobre cómo hay que hacer el amor.
La utilización de las claves del amor es sobre todo una cuestión
de estado de conciencia.
A través de este estado somos capaces de aprender y de enseñarnos
a nosotros mismos; pero cuando se nos imponen una serie de reglas, más
tarde o más temprano, terminamos rebelándonos. La mente tiene la
demoledora tendencia a fabricar ideas fijas y poco moldeables, especialmente
cuando nos sentimos inseguros al no conocer qué es lo que se nos viene
encima.
Tener que hacer algo no es lo mismo que descubrir su valor por medio de la
investigación. ´Eso realmente funciona en mi caso´ es
diferente a ´eso debe funcionar en mi caso´.
Es muy fácil para la mujer dejarse llevar por las reglas, ya que es el
miembro de la pareja que menos demostraciones físicas hace; por
consiguiente, hacer menos en el acto sexual es, en principio, más
fácil para ella. He comprobado bastantes veces cómo la mujer,
lejos de reconocer sus propias limitaciones, imponía reglas y
literalmente apuntaba con un iracundo dedo acusador a su pareja.
El hombre, en este caso sintiéndose maltratado y con su ego por los
suelos, reaccionará rebelándose o negándose a cooperar.
Si se ensaya por primera vez una nueva fórmula sexual y aparecen
inseguridades, el tantra hace sugerencias en lugar de imponer reglas. Probemos
esto, nos decimos a nosotros mismos, y cuando lo hacemos adquirimos experiencia
en algo concreto y somos capaces, por ello, de crear nuevas directrices y
orientaciones. Como esos científicos de insaciable curiosidad que
diseccionan errores de siglos, somos dos personas que trabajan juntas formando
una unidad.
Paciencia, amor, respeto y comprensión son los estilos del
tantra.
Selección de
las claves del amor que vamos a probar
En la segunda parte de
esta obra comprobaréis que las claves del amor se clasifican en las
siguientes nueve clases generales: ojos, respiración,
comunicación, consciencia genital, caricias, relajación,
penetración superficial, penetración profunda y posturas
rotatorias. Cada una de estas claves del amor nos ayudan a acceder al
´momento presente´ a través del cuerpo.
Cuando leáis las distintas claves del amor os daréis cuenta de
que dentro de estas claves existen a su vez otras claves.
Cada clave nos da toda una gama de sugerencias prácticas que pueden
incorporarse inmediatamente al acto de hacer el amor. Hay una gran cantidad de
cosas que aprender y tenéis mucho tiempo por delante, así que no
os abruméis pensando que siempre tendréis que estar utilizando
simultáneamente todas las claves.
Lo que si tendréis que hacer es, a medida que vayáis
leyéndolas, seleccionar aquellas claves que cuadren mejor con vuestra
forma de ser, que satisfagan vuestras preferencias o despierten vuestra
curiosidad.
Las claves del amor escogidas serán aquellas con las que
comenzaréis a practicar.
Cuando empecéis a dominar cada una de estas claves, podréis
incorporar otras nuevas a vuestro repertorio. Es de esperar también que
después de estar algán tiempo experimentando con ellas les
encontréis más sentido, las comprendáis mejor u os
sentáis atraídos por detalles que antes no os despertaban el
más mínimo interés. Estáis a punto de comenzar una
danza ánica, un viaje, una aventura. A medida que vayáis
practicando, vuestra experiencia aumentará y con ella vuestra
percepción del momento. Incluso aunque sólo escojáis de
entrada dos claves cualquiera, por ejemplo, la de mirarse a los ojos y la de la
respiración profunda y lenta, lo más probable es que
notéis un salto cualitativo en vuestra forma de hacer el amor.
Queda claro, pues, que no tenéis que empezar con todas las claves a la
vez, sino sólo con aquellas que vosotros seleccionéis
segán vuestro criterio y gusto.
Además, habida cuenta de que se trata de una alteración de la
consciencia y no de un cambio brusco, estamos ante un proceso que requiere
tiempo. Recuerdo que una pareja me comentaba, un año después de
terminar su primer cursillo, que habían practicado mucho con las claves
del amor pero que todavía seguían disfrutando con los orgasmos.
Las claves les permitían estar más ´presentes´ y
amorosos, así como prolongar la duración del coito, lo cual les
parecía maravilloso; pero luego, para ponerle por así decirlo la
guinda al pastel, terminaban teniendo un orgasmo. Esta pareja continuó
su investigación asistiendo a otro cursillo.
Más tarde, unos dos años y medio después de nuestro primer
encuentro, me llamó la mujer por teléfono para decirme:
´øSabes una cosa?, ninguno de nosotros está ahora interesado
en tener un orgasmo. °Es algo inconcebible dado lo importante que era para
nosotros! Pero una vez que descubrimos poco a poco cómo estar
aquí, nos dimos cuenta de que esto era mucho más
bonito y relajante; y entonces nos dijimos: °Para qué
molestarnos en tener un orgasmo! Y ahora somos muy felices y estamos
más enamorados si cabe.´ Lo maravilloso de todo esto es que una vez
que se logra incorporar la consciencia al acto sexual, se pone en marcha un
proceso en virtud del cual los antiguos hábitos o patrones desaparecen
por sí mismos del sistema. Durante este proceso las nuevas experiencias
se suceden unas tras otras y la consciencia va tomando arraigo. Así que
mientras hacéis el amor no tened reparo alguno en ensayar o probar
algunas de las claves del amor.
Probad una o dos para ver qué sucede. Si formáis pareja y
decidís experimentar con las claves, podéis discutir entre
vosotros cuáles vais a probar en primer lugar.
Muchas veces ocurre que cuando los dos componentes de la pareja utilizan las
mismas claves, por ejemplo, la de los polos positivos y la de la
respiración, los efectos de las mismas sobre la energía sexual se
acrecientan, aunque esto no es esencial. Incluso aunque no lo decidas de
antemano o no tengas una pareja fija con quien experimentar, podrías
sentirte inspirado o apetecerte probar con alguna clave. La experiencia puede
llegar a sorprenderte.
Una amiga mía al escuchar en uno de mis cursillos que la clave de
relajación incluía también la relajación de los
másculos vaginales no llegó a creérselo del todo. En ese
momento no dijo nada. Pero más, tarde cuando estaba experimentando con
su pareja, se acordó de la cuestión de los másculos
vaginales y se dijo: ´°Probemos a ver que pasa!´ Seguidamente y
de una manera consciente relajó la vagina. En cuanto la vagina se
ensanchó y se abrió, el pene se sumergió en sus
profundidades para iniciar a continuación, colmado de agradecimiento y
placer, toda una prodigiosa serie de inmersiones.
Cuando escojáis una particular clave del amor para ensayar con ella,
procurad que el estado de conciencia permanezca extendido por todo vuestro
cuerpo.
Por ejemplo: si optáis por centraros en vuestro polo positivo, no os
concentréis excesivamente en esta zona.
No permitáis que el hecho de prestarle atención a una determinada
parte de vuestro cuerpo debilite el estado de conciencia de las demás.
Esta acción no tiene por qué convertirse en una fijación
obsesiva que, en vez de produciros una voluptuosa relajación, lleve
tensión y ansiedad a vuestro cuerpo. Si vosotros mismos os
sorprendéis pensando en ella más de lo conveniente, relajad
entonces el cerebro; imagináoslo flotando ingrávido en el aire.
Cubrid todo vuestro cuerpo con vuestro estado de conciencia desde la cabeza a
los pies y luego desde los pies a la cabeza; conectad, por áltimo, las
partes con el todo. De este modo, extenderéis y expandiréis la
energía sexual haciendo de vuestro cuerpo una unidad orgánica.
Las claves del amor
os ayudarán a cambiar vuestras relaciones sexuales por otras
mejores
Para hacernos perder la
capa más dura de nuestro insensible e ineducado pasado, el tantra indica
tres formas de analizar nuestra sexualidad para limpiarnos o
desacondicionarnos, con efectividad, de patrones sexuales inconscientes que
afecten a la calidad amorosa de nuestra vida. Las claves del amor te
ayudarán en esto.
La primera de estas formas es cuestionar el hábito de tener que alcanzar
el orgasmo a toda costa; así como darnos cuenta de que cuando vamos a
alcanzarlo estamos básicamente ausentes y distraídos y, en
consecuencia, relativamente inconscientes.
La segunda es cambiar la naturaleza de nuestra participación en el acto
sexual; es decir, en vez de ´hacerlo´, ´estar´ en
él. Además de esto tenemos que percatarnos también de que,
aunque no estemos interesados en el orgasmo per se, nos sentimos, sin embargo,
impelidos a hacer algo a fin de tener una experiencia sexual.
La tercera es restablecer nuestra sensibilidad genital original (inteligencia
magnética) por medio de la relajación y de la consciencia del
´momento presente´. Lo anterior constituye un proceso
interdependiente. Cuanto más cuestionéis vuestros antiguos
patrones, con más facilidad se restablecerá la sensibilidad
genital. Cuanto más alto sea el grado de conciencia que apliquéis
a vuestra inteligencia genital intrínseca, más fácil
será cambiar vuestros patrones. Unos días os centraréis en
algunos aspectos, otros días en otros, y llegará el momento en
que os podréis centrar en todos a la vez. Se trata de una total
reeducación sexual que se culmina haciendo el amor y no simplemente por
un conocimiento mental. Con la práctica de la relajación, para
aprovechar mejor la energía sexual y con el aprendizaje del saber
´estar´ durante el coito, dejan de estar motivados muchos antiguos
patrones emocionales, hábitos, reacciones y problemas. La
inclinación hacia la inconsciencia y hacia la energía que
ésta consume, va siendo gradualmente sustituida por un hilo de plata que
se teje en todo el cuerpo.
Puntos
clave
- Las claves del amor
fortalecen la compenetración con vuestra pareja.
- Curiosidad y
espíritu de cooperación son elementos esenciales para la
investigación sexual.
- Expandid vuestro
´espacio interior´ mediante una inmediata sensibilidad
corporal.
- Dejad que vuestra
experiencia os enseñe y os guíe.
- Un cambio en la
consciencia es un proceso gradual que consiste en descubrir el éxtasis
sexual.
|
1999© Diana
Richardson |